En el negocio porcino actual, la sala de maternidad es el verdadero corazón de la rentabilidad. El objetivo parece simple, pero es sumamente exigente: maximizar la cantidad de lechones de calidad destetados al menor costo posible. Lograrlo exige una mirada integral donde convergen la hembra, su camada, la infraestructura y, por supuesto, el manejo.
Figura 1. Lechón de óptima calidad a punto del destete
En la gestión técnica, a menudo la atención se centra en los números fríos al destete; sin embargo, la eficiencia productiva debe integrar de forma armónica la salud de la hembra, su desempeño posterior, el desarrollo del lechón, la bioseguridad y la ergonomía del personal que trabaja diariamente en terreno.
Diseño de parideras y control de la mortalidad
La mortalidad por aplastamiento sigue siendo el talón de Aquiles de la maternidad en las granjas, representando hasta el 70 % de la mortalidad pre-destete. Además, las hembras actuales son sustancialmente más prolíficas que las de hace un par de décadas, por lo que las parideras deben alojar entre 1 y 2 lechones más en promedio. El espacio disponible para la hembra y sus lechones se vuelve crítico, lo que hace necesario evaluar adaptaciones y extremar los manejos para mitigar la falta de espacio.
La mortalidad por aplastamiento en sistemas de parto libre (free farrowing) puede dispararse hasta un 11,8 %, frente a un 1,1 % en jaulas bien diseñadas. (Glencorse 2019, Kilbride et al 2011, ales et al 2013). Estudios de campo muestran que la incorporación de barras antiaplastamiento puede reducir en 0,5 lechones perdidos por camada. (Comunicación técnica PIC, sf).
Figura 2. Jaula de maternidad con barras anti-aplastamiento (destacadas en rojo) con separación interior de aproximadamente 40cm
Por otra parte, se plantean soluciones intermedias como el confinamiento temporal (temporary crating); es decir, mantener a la cerda en su jaula paridera durante las primeras 48 a 72 horas críticas del parto y posparto para liberarla posteriormente, mejorando así su bienestar y la expresión de su comportamiento conductual.
Nutrición y manejo de la cerda lactante
Ninguna maternidad rendirá frutos si se descuida la alimentación de la cerda. La nutrición durante la lactancia es el pilar vital para el desarrollo del lechón y para resguardar la vida útil de la reproductora.
Una cerda en lactancia de alta producción requiere un adecuado aporte de nutrientes para producir leche suficiente para las camadas actuales. Si el consumo de alimento no es suficiente, la hembra entra en un severo balance energético negativo: utiliza sus propias reservas corporales, pierde condición física y disminuye drásticamente la producción láctea, lo que castiga el peso de la camada al destete y compromete directamente la productividad futura de la reproductora. Esto se traduce en:
- Un intervalo destete-celo (IDC) más largo.
- Una menor tasa de parición en el siguiente ciclo.
- Camadas futuras más pequeñas o desiguales.
Los sistemas de alimentación y bebida deben garantizar alimento fresco disponible cuando la hembra lo requiera. Cabe destacar que esto no representa un gasto, sino la inversión más rentable para preservar el potencial productivo de la cerda. En este aspecto, los comederos automáticos y los sistemas de alimentación electrónica para cerdas (ESF, por sus siglas en inglés) ofrecen una rentabilidad y un retorno de inversión muy elevados.
Asimismo, asegurar bebederos para los lechones es una práctica altamente recomendable, en especial si se implementa creep feeding dentro del manejo habitual.
Ambiente e higiene para el desarrollo del lechón
Dado que el lechón nace con reservas energéticas limitadas, no solo resulta crucial asegurar la ingesta de calostro durante sus primeras horas de vida para garantizar su supervivencia, sino también proveer un entorno físico adecuado:
- Pisos e higiene: En el área de la cerda es preferible el hierro fundido por su resistencia y frescura. Para el lechón, observaciones de campo en Latinoamérica y España muestran que el slat metálico o tri-bar supera al plástico, ya que retiene menos materia orgánica (la cual actúa como reservorio de ooquistes de Cystoisospora suis), reduciendo así la incidencia de diarreas y logrando hasta 200 g adicionales de peso al destete (Observaiones de campo Chile, 2025)
- Manejo térmico diferenciado: La cerda, con sus 200 kg de peso, requiere una temperatura ambiental entre 18 °C y 22 °C para estar confortable. Si la sala supera los 25 °C, el consumo de alimento disminuye y consecuentemente se reduce la producción de leche. Por su parte, el lechón requiere entre 32 °C y 35 °C. Resolver esta diferencia exige focalizar fuentes de calor adicionales para la camada, lo más separadas posible de la hembra.
El uso de placas o tapetes térmicos (mínimo 0,04 m² por lechón) ha demostrado ventajas sobre las lámparas infrarrojas en términos de eficiencia energética, considerando eso un buen manejo y mantenimiento de esos equipos. Actualmente, muchas maternidades se adaptan a sistemas de control ambiental total para asegurar un microclima óptimo tanto para la hembra como los lechones.
Ergonomía del personal y sanidad en la sala
Se reconoce que ningún sistema funciona sin el factor humano, y en las maternidades el personal capacitado es un activo de alto valor. Facilitar sus labores mediante pasillos que permitan desplazamientos fluidos y una visión clara de las camadas, los comederos y la línea mamaria es una medida de alto retorno. Jaulas con apertura rápida, alturas adecuadas en las divisiones para prevenir lesiones lumbares y nidos visibles desde el pasillo optimizan las tareas de asistencia al parto y manejo de la camada.
Figura 3. Pasillo que permite revisar comederos y sistemas automáticos de alimentación en maternidad
En el aspecto sanitario, el flujo Todo Dentro - Todo Fuera (All-In / All-Out) es innegociable: las salas deben destetarse completas, sin dejar animales rezagados. Un problema recurrente, derivado del incremento en parámetros como la tasa de parición, es ingresar hembras sobre pisos húmedos. Es imprescindible respetar el tiempo de vacío sanitario para lograr un secado total tras el lavado y la desinfección, dado que la humedad remanente mantiene viables a los agentes patógenos. El manejo en bandas de parto surge como una alternativa estratégica para estructurar este proceso.
Para sostener mortalidades predestete por debajo del 10 %, número y kilos destetados por hembra alineados con la mejora genética, la infraestructura, el manejo y el cuidado del personal deben marchar juntos. Una maternidad rentable es aquella donde la cerda consume el alimento necesario y se recupera, los lechones crecen fuertes y el equipo de trabajo opera de manera segura y motivada.
Figura 4. El objetivo es maximizar la cantidad de lechones de calidad destetados al menor costo posible