Ninguna granja controla el precio, pero cada una decide cuántos animales produce y con cuántos kilos los vende. 333 Latinoamérica habló con tres productores colombianos sobre las medidas que aplican frente a la crisis.

Más kilos de los que el mercado absorbe

Una de las principales causas de la crisis es el aumento de la producción nacional, que creció un 14,6 % entre enero y agosto de 2026, según cálculos de 333 Latinoamérica con datos de Porkcolombia. Buena parte de ese crecimiento viene de las ampliaciones y nuevas inversiones hechas con los precios altos de 2024 y 2025, que los brotes de PRRS acentuaron. Las importaciones cayeron un 11,7 % hasta julio, de modo que por ahora no explican el exceso de oferta.

Según la Ronda de Precios Histórica de Porkcolombia, el cerdo en pie cerró septiembre de 2026 en 6 444 COP/kg, un 42 % por debajo del nivel de enero de 2025 (gráfico 1).

Gráfico 1. Evolución del precio nacional del cerdo en pie en Colombia, enero de 2025 a septiembre de 2026 (COP/kg).
Fuente: Ronda de Precios Histórica de Porkcolombia. Gráfico 1. Evolución del precio nacional del cerdo en pie en Colombia, enero de 2025 a septiembre de 2026 (COP/kg). Fuente: Ronda de Precios Histórica de Porkcolombia.

Las decisiones de estos tres productores muestran por dónde se pueden recortar pérdidas, y varias de ellas pueden replicarse en otras granjas.

Cercaldas

Mateo Gómez Restrepo, gerente general

Cercaldas, con 450 hembras, lleva años trabajando en eficiencia para bajar costos, pero esos resultados tardan en verse en el estado de resultados. «Frente a esta crisis elegimos estrategias de rápido retorno que no alteraran la productividad de la granja», explica.

La primera fue bajar el peso al beneficio de 126 a 113 kg. La conversión pasó de 2,19 a 2,09 y el ahorro en alimento ronda los 50 000 COP por animal. También aplazó hasta mayo de 2027 el aumento de hembras que tenía previsto para octubre, junto con las obras, para no seguir endeudándose ni pagar más intereses.

En sanidad, ahora inmunocastra solo a los machos, lo que reduce a la mitad las dosis que compraba. «Es la única vacuna o medicamento que consideramos que se puede retirar, de manera parcial, sin afectar la productividad». Además, es más exigente al eliminar en lactancia y precebo a los lechones pequeños con signos de enfermedad.

La reducción de hembras la estudió y la descartó. Una simulación financiera con 50 madres menos mostró que el costo de producción subiría 195 COP/kg. Las instalaciones y los servicios públicos siguen siendo los mismos, pero se reparten entre menos kilos, y el ahorro se limitaría a un operario de ceba y a parte de los medicamentos, que pesan un 4 % del costo. «No vale la pena hacer ese sacrificio y no tener los cerdos necesarios cuando se reactiven los precios».

Corredor López

Jaime Andrés Corredor Duarte, director general

«Tenemos un exceso de kilogramos llegando al mercado», resume. A partir de ese diagnóstico, la empresa redujo el peso de venta de 138 a 121 kg, más de un 12 % menos por animal. «Los kilos finales son los más caros: la conversión empeora y se necesita más alimento por cada kilo adicional». La medida no ha gustado a algunos comercializadores, que piden cerdos más pesados. «Si esos kilos no se remuneran, el productor no puede asumir su costo de forma indefinida».

La selección también se endureció. Los lechones de menos de 1 kg al nacer y los animales muy atrasados en precebo salen del flujo normal, siempre con protocolos de bienestar animal.

La decisión de mayor impacto fue estructural: pasó de 1 000 a 700 reproductoras al cerrar una unidad de 300 hembras y concentrar la producción en una sola. «Mantener un inventario diseñado para otro mercado puede salir más caro». Y advierte: «Seguir produciendo igual, a la espera de que el precio se recupere, puede profundizar las pérdidas».

Para Corredor la conlcusión es: “Proteger la caja y evitar seguir invirtiendo en kilos o animales que no son rentables.”

Empresas Floresta

Carlos Maya Calle, gerente general

En Floresta el ajuste va por dos frentes, la granja y las finanzas. «Estamos siendo especialmente exigentes, para reducir la oferta», dice Carlos Maya. La instrucción para el equipo es una triple depuración, al parto, al destete y a la salida del precebo, para retirar los animales menos viables.

El peso de venta bajó de 130 a 114 kg, 16 kg menos en promedio. En reproducción, la empresa suspendió el 70 % del levante de reemplazos y aceleró la tasa de descarte, con el objetivo de reducir la población de madres un 18 %.

En lo financiero, hizo una revisión exhaustiva de la caja, revisó los componentes de la deuda para mejorar su costo y redefinió las condiciones con algunos de sus principales proveedores.

Maya lo resume así: «Disminuir el número de hembras posiblemente incrementa los costos unitarios, pero, dada la saturación del mercado, es nuestra responsabilidad como industria trabajar por el equilibrio entre la oferta y la demanda. Deberíamos hacerlo todos».

Lo que comparten y lo que no

Tabla 1. Síntesis de medidas aplicadas por tres productores colombianos frente a la crisis de precios.
Medida Cercaldas Corredor López Empresas Floresta Plazo de efecto
Peso de venta 126 → 113 kg 138 → 121 kg 130 → 114 kg Inmediato
Selección de lechones Más exigente en lactancia y precebo Criterio bajo 1 kg al nacer y en precebo Triple depuración: parto, destete y salida de precebo Semanas
Reproductoras Crecimiento aplazado; descarta reducir (+195 COP/kg) 1 000 → 700 (−30 %), cierre de una unidad −18 %: 70 % menos levante y más descartes 9–10 meses
Finanzas Obras aplazadas para frenar deuda e intereses Caja, evitar inversión en animales de baja viabilidad Caja, deuda y proveedores renegociados Inmediato

Los tres bajaron el peso de venta, que es la forma más rápida de sacar kilos del mercado. Las diferencias aparecen con las hembras. Corredor López recortó un 30 % y, al cerrar una unidad completa, se ahorró también los costos fijos de esa unidad. Floresta reduce un 18 % frenando la reposición, aun sabiendo que el costo unitario puede subir, para contribuir a equilibrar la oferta. Cercaldas hizo las cuentas con su misma infraestructura y el costo por kilo le subía, así que mantiene el inventario.

Antes de recortar madres, cada granja tiene que saber qué pesa más en su caso (el costo por kilo, el equilibrio del mercado o una estructura que le sobra) y qué costos se van con ellas. En cualquier caso, el efecto sobre la oferta no se verá antes de mediados de 2027.

¿Qué medidas está aplicando su empresa?

Redacción 333 Latinoamérica